ENCUESTA SOBRE TENDENCIAS JUVENTUD MELILLENSE

 (15 A 30 AÑOS) 

 

© José Manuel López Serrano

Licenciado en Sociología

Aspectos analizados en este apartado:

  1. Valoración del tráfico.
  2. Valoración del transporte público urbano.
  3. Valoración del aparcamiento.
  4. Valoración de la limpieza y servicios de basuras.
  5. Valoración de la vivienda.
  6. Valoración de la vecindad.
  7. Valoración de las asociaciones de vecinos.
  8. Valoración seguridad ciudadana
  9. Valoración contaminación y ruidos
  10. Valoración de abastecimientos.
  11. Valoración de comunicaciones con la Península.
  12. Otros problemas a destacar.

La Ciudad

 Valoración de las infraestructuras de la ciudad

¿Cómo valora la situación de su ciudad en los siguientes temas?

            Ž Tráfico

            El joven melillense califica negativamente al asunto del tráfico automovilístico en Melilla, y de ese modo nos encontramos con un 58’5% que califica su situación como mala, un 34’3% que la califica de regular, y sólo un muy escaso 7’3% lo hace de buena.

 

            En una ciudad de dimensiones limitadas y cerrada al exterior –salvo por su paso fronterizo a Marruecos– no debería significar a priori que hubiese problemas de tráfico circulatorio, ya que la ciudad puede ser recorrida a pie sin mayores dificultades o con una red suficiente de transporte urbano. Pero he aquí que esto no sucede puesto que, al igual que en otras muchas ciudades, se utiliza el automóvil para recorridos cortos, lo que conlleva cierto colapso circulatorio, sobre todo en determinadas horas y lugares. No creemos que sea éste el lugar y momento oportuno para disertar sobre el tráfico en sí y sobre el trazado de las ciudades, sino en el significado que posee el uso de los vehículos. Como se ha venido observando, el joven melillense no es particularmente asociativo, sino más bien independiente, lo que en materia de circulación automovilística puede interpretarse en que suele utilizar el vehículo propio (automóvil o motocicleta) para desplazamientos por la ciudad y, dado que una gran mayoría se sitúa dentro de la clase media, un elemento externo que identifica al individuo con determinada clase social es el modelo y marca de automóvil que utiliza, así como elemento que ejemplifica la independencia de este individuo. Ello lleva a que se perciba el asunto del tráfico como marcadamente negativo, pero ante ello existe la clara dificultad de expansión geográfica de la ciudad, por lo que se sugiere para evitar los problemas derivados del tráfico en la ciudad una campaña informativa dirigida a que los ciudadanos utilicen medios alternativos al vehículo propio e individual para su traslado por la ciudad, acompañada a la vez de una red moderna y de gran cobertura de transporte público, con una flota suficiente para que el usuario observe las enormes ventajas de utilizar este servicio, a la vez que sólo utilizaría el vehículo propio en casos muy concretos.

            v Transporte público (urbano)

            El 25’5% dice que el transporte público es bueno; el 39% que es regular; el 31’3% que es malo; y un 4% no sabe cómo es.

Edad * ¿Cómo valoras la situación de tu ciudad en los siguientes temas? TRANSPORTE PÚBLICO
% del total

 

Total

 

Buena

Regular

Mala

No sabe

No contesta

Edad

De 15 a 18 años

8,5%

9,5%

4,5%

,3%

 

22,8%

De 19 a 22 años

6,5%

10,5%

10,3%

,5%

 

27,8%

De 23 a 26 años

5,0%

10,0%

8,5%

1,3%

,3%

25,0%

De 27 a 30 años

5,5%

9,0%

8,0%

2,0%

 

24,5%

Total

25,5%

39,0%

31,3%

4,0%

,3%

100,0%

Sexo * ¿Cómo valoras la situación de tu ciudad en los siguientes temas? TRANSPORTE PÚBLICO
% del total

 

Total

 

Buena

Regular

Mala

No sabe

No contesta

Sexo

Mujer

12,8%

17,0%

13,8%

2,8%

,3%

46,5%

Hombre

12,8%

22,0%

17,5%

1,3%

 

53,5%

Total

25,5%

39,0%

31,3%

4,0%

,3%

100,0%

 

            El grupo más numeroso es el que se decanta por calificar de regular al transporte público, seguido muy de cerca por quienes dicen que es malo. La calificación de dicho transporte es relativa, pues depende de en qué momento sea utilizado, si suele ser habitual su uso o no, o de si alguna vez se ha utilizado el mismo. Obviamente, y según hemos visto anteriormente, el joven melillense es individualista y con toda probabilidad no es un usuario habitual de este tipo de transporte, sobre todo si se tiene en cuenta que 89’3% se sitúa en las clases sociales media–alta y media, y un elemento externo es el uso de vehículos personales (no colectivos). Caso distinto sería el de la flota de taxis de la ciudad, puesto que se trata de transporte público pero de carácter individual, y se observa como un elemento de cualificación social.

            u Aparcamiento

            La calificación fundamental a este respecto es la de mala (73’8%), lo cual no deja de ser obvio tal y como vimos en el apartado de tráfico por las causas derivadas de una ciudad con imposibilidad física de expandirse geográficamente. A éste grupo le sigue el que califica esta situación de regular, en el que encontramos al 18’8%; y finalmente al grupo que la califica de buena en el que se sitúa el 7’3%. Este último dato no debiera sorprender, salvo en que coincide con el mismo número de los que contestaron que la situación del tráfico era buena. Podríamos estar frente a un grupo que no tiene problemas de aparcamiento ni de circulación debido a dos posible causas: 1) personas con un alto grado de paciencia a quienes las situaciones al frente de un volante (o manillar) no les produce ninguna insatisfacción. Sin embargo esta causa se desecha rápidamente puesto que tampoco tienen problemas de aparcamiento. En este caso nos estaríamos encontrando a un grupo que se define en la causa segunda: personas que no tienen problemas de aparcamiento, puesto que poseerían aparcamiento reservado (aparcamiento propio, vado,...).

 

            Lo fundamentalmente importante, en este caso, es el contraste de la opinión sobre el tráfico y el aparcamiento. Una de las causas que, al menos personalmente, hacen más desagradable la conducción es el hecho de lograr encontrar sitio en donde aparcar, con lo cual el tráfico se convierte realmente en un problema. Este hecho sería un elemento más que convincente a la hora de poder diseñar políticas que conlleven un uso más generalizado del transporte urbano colectivo, pero para que su uso se generalice han de contener una serie de elementos: alta frecuencia de paso de transportes públicos, capacidad, adaptación a los barrios de la ciudad, calidad del servicio, confortabilidad, etc. Con todos esos elementos se podría lograr una Melilla todavía mejor.

            C Limpieza / Servicio de Basuras (reciclaje, contenedores,...)

            La gran mayoría de los entrevistados, al respecto de la limpieza de la ciudad, se decanta por la opción de regular (42’8%), seguida muy de cerca por quienes creen que es mala (40’3%). En menor medida, es un 16’8% quienes opinan que es buena. Parece ser que la satisfacción que se tiene respecto de la higiene de la ciudad es bastante criticada, sin embargo el hecho de mantener una ciudad limpia no sólo está en el acto de mantenimiento de la pulcritud, sino también en no ensuciarla. Existe un elemento demandado por los jóvenes (véase pregunta nº 25 –qué servicios o instalaciones añadiría–) como son los jardines, los cuales podrían mejorar la imagen de limpieza que se percibe de ciudad. Bien podrían tratarse de pequeños parques, zonas verdes o jardines, pero lo importante sería imprimir a la ciudad un aire saludable (luego veremos en contaminación cómo la ciudad no es valorada muy positivamente) a través de estas pinceladas verdes por la geografía urbanística.

 

            En cuanto al servicio de basuras, reciclaje, contenedores y otros, la gran mayoría (40’3%) opina que es regular; seguido del 34’5% que dice que es bueno; y de un 24% que dice que es malo. En definitiva, la valoración de este tipo de servicio, obtiene una percepción aproximadamente positiva, pese a lo cual no debería descuidarse y seguir en la línea actual con introducción de mejoras de forma paulatina.

            B Vivienda (precios, accesibilidad,...)

            La gran mayoría de los jóvenes melillenses creen que este aspecto es sumamente negativo (el 63% dice que es malo), una cuarta parte (25’5%) opina que es regular; y sólo un 10’3% se encuadra dentro de los que creen que es bueno.

Edad * ¿Cómo valoras la situación de tu ciudad en los siguientes temas? VIVIENDA (Precios, accesibilidad...)
% del total

 

Total

 

Buena

Regular

Mala

No sabe

Edad

De 15 a 18 años

6,8%

7,3%

8,3%

,5%

22,8%

De 19 a 22 años

2,0%

8,8%

16,8%

,3%

27,8%

De 23 a 26 años

1,0%

5,5%

18,0%

,5%

25,0%

De 27 a 30 años

,5%

4,0%

20,0%

 

24,5%

Total

10,3%

25,5%

63,0%

1,3%

100,0%

Sexo * ¿Cómo valoras la situación de tu ciudad en los siguientes temas? VIVIENDA (Precios, accesibilidad...)
% del total

 

Total

 

Buena

Regular

Mala

No sabe

Sexo

Mujer

3,5%

11,8%

30,5%

,8%

46,5%

Hombre

6,8%

13,8%

32,5%

,5%

53,5%

Total

10,3%

25,5%

63,0%

1,3%

100,0%

            Es muy lógico que el joven crea que la vivienda es un bien excesivamente caro o difícil de alcanzar puesto que en los tramos de edades que se analizan los ingresos son escasos, en otros casos no existen, y en otros la meta a alcanzar respecto a los ingresos económicos se presenta lejana. Sin embargo existe un 10’3% cuya opinión respecto de la vivienda es favorable. Si tenemos en cuenta que Melilla se ha ido nutriendo de migraciones de otros lugares de la Península, encontraremos que proceden principalmente de Andalucía, seguido de Canarias, Cataluña, Comunidad Valenciana y Madrid; lugares en los que el precio y la dificultad de accesibilidad a la vivienda suelen ser mayores que en Melilla, de ahí que determinado grupo que conoce por su procedencia (o por la de amigos, familiares u otros), así como aquellos que poseen elementos de comparación, valoran positivamente el asunto referido a la vivienda en la ciudad de Melilla.

            _ Vecindad (ambiente, racismo,...)

            El joven melillense se decanta en un 34’5% a valorar como buena la vecindad; en un 41’5% como regular; y un 21’5% dice que es mala. Por tanto la valoración general de la vecindad estaría situada entre regular hacia un tramo acentuado de buena, lo que significa que en el joven de Melilla percibe su ciudad, en líneas generales, como un lugar en donde las relaciones humanas y de convivencia son bastante buenas. No cabe la menor duda, si nos damos un paseo por la ciudad con el ánimo de observar el aroma humano de nuestro alrededor, del alto grado de respeto, integración, convivencia y trato entre todos los ciudadanos y especialmente los jóvenes, a quienes podremos ver en sus más variadas facetas conviviendo intercultural e interreligiosamente en cualquiera de sus momentos.

 

            No obstante, el 21’5%, cifra nada despreciable, opina de la vecindad en sentido negativo. No puede hablarse aquí de un pequeño grupo que trate de dar una apariencia a la realidad desde una perspectiva poco representativa. No, en este caso nos estamos encontrando con algo más de la quinta parte de la población de jóvenes que tienen una opinión determinada. Habría que plantearse conocer con más profundidad cuáles son los elementos que se perciben con carácter negativo dentro de la vecindad, convivencia, etc. y conocer si existen casos concretos en donde este quede reflejado de un modo tangible. Insistimos en que, a pesar de una valoración general positiva, en el trasfondo queda latente una percepción negativa que debiera ser tratada más profundamente.

Asociación de vecinos

Las asociaciones de vecinos son valoradas de forma positiva fundamentalmente (40%), mientras que el 24’5% las valora como regular, y sólo el 10’5% lo hace de forma negativa. Además ha de resaltarse aquí que el 23’5% no sabe cómo valorarlas, lo que redunda en lo ya dicho anteriormente de la escasez de asociacionismo del joven melillense, y del desconocimiento de qué son, para qué sirven, ... las asociaciones y, en este caso, las asociaciones de vecinos.

 

El hecho de valorar fundamentalmente de modo positivo las asociaciones puede implicar el carácter conciliador e integrador intercultural en que vive la ciudad, como mecanismo de conocimiento recíproco entre todos los miembros que conforman la comunidad.

Ha de resaltarse, además, que en el presente caso de asociación de vecinos es el único junto con el de abastecimientos que se valora de manera fundamentalmente positiva.

d Seguridad ciudadana

El joven melillense no se siente seguro en su ciudad, al declarar casi la mitad (48’3%) que este aspecto es cualitativamente malo. A este grupo se le puede añadir el que representa a algo más de un tercio (37’5%) que califica este aspecto de regular. Sólo un 12’5% opina que la seguridad ciudadana en Melilla es buena.

Tabla de contingencia Edad * ¿Cómo valoras la situación de tu ciudad en los siguientes temas? SEGURIDAD CIUDADANA
% del total

 

Buena

Regular

Mala

No sabe

No contesta

Total

Edad

De 15 a 18 años

4,5%

8,3%

9,0%

,8%

,3%

22,8%

De 19 a 22 años

2,5%

12,0%

13,0%

,3%

 

27,8%

De 23 a 26 años

3,5%

7,5%

13,5%

,5%

 

25,0%

De 27 a 30 años

2,0%

9,8%

12,8%

 

 

24,5%

Total

12,5%

37,5%

48,3%

1,5%

,3%

100,0%

Tabla de contingencia Sexo * ¿Cómo valoras la situación de tu ciudad en los siguientes temas? SEGURIDAD CIUDADANA
% del total

 

Sexo

Total

Mujer

Hombre

Buena

6,3%

6,3%

12,5%

Regular

18,3%

19,3%

37,5%

Mala

21,0%

27,3%

48,3%

No sabe

,8%

,8%

1,5%

No contesta

,3%

 

,3%

Total

46,5%

53,5%

100,0%

 

Resulta asombroso ver desde el exterior a la ciudad de Melilla, de la que se pudiera tener un concepto de gran acuartelamiento al haber sido tradicionalmente un asentamiento militar, un lugar en el que –con toda seguridad– conocemos a alguien que hizo allí la mili, un lugar cuyo estereotipo es el de un sitio de soldados y cuarteles, y que sin embargo produce sensación de escasa seguridad al ciudadano joven, sobre todo de sexo masculino y mayor de 19 años. En otro apartado de este estudio se analizarán los usos y costumbres del joven melillense respecto de salidas nocturnas y ocio, en el cual se podrá apreciar que suele ser este tramo de hombres mayores de 19 años quienes salen de casa para divertirse por la noche. ¿Qué han observado estos jóvenes que más salen por las noches para afirmar de modo casi tan rotundo que existe falta de seguridad ciudadana?. Muy posiblemente han vivido experiencias en las que se han podido sentir (o se han sentido) agredidos o desprotegidos respecto de otros jóvenes. De este modo tan rotundo está solicitando el joven melillense una vigilancia policial en los lugares de ocio y esparcimiento de la juventud, aunque también en el resto de la ciudad, en esos tramos que el joven ha de recorrer de regreso a su domicilio, y en donde se pudiesen producir situaciones de inseguridad. En otra pregunta de este mismo epígrafe veremos cómo determinadas personas reclaman vigilancia policial en determinados lugares a determinadas horas del día (que no de la noche).

+ Contaminación / Ruidos

Respecto del asunto de cómo está Melilla en cuanto a contaminación, un 12’5% dice que bien; un 41’8% que regular; y un 44’3% dice que mal, o sea, que el joven melillense está valorando negativamente este aspecto de su ciudad. Si contrastamos los resultados obtenidos en esta pregunta con los que se obtuvieron en las preguntas relativas a limpieza y servicio de basuras (reciclaje, contenedores,...) veremos que en aquellos asuntos la valoración se encontraba en regular, con un índice alto de malo para la limpieza; y un índice alto de bueno para el servicio de basuras. Por tanto, se podría decir del joven melillense que es crítico con respecto a los asuntos que afectan a la ecología que le es más cercana.

            Los ruidos no dejan de ser más que otro tipo de contaminación (de tipo acústica), y es aquí donde reaparece ese sentimiento ecológico sufrido en las propias carnes, por lo que algo más de la mitad (54’5%) dice que es malo; y un 33% lo califica de regular; mientras que sólo un 11’5% dice que es bueno. Evidentemente no todos sufren en igual medida los efectos de los ruidos, dependiendo de la actividad que se desarrolle y el lugar en que se viva. Pero es significativo que la calificación medioambiental de Melilla, tanto en ruidos como en contaminación, no obtenga la nota que pueda acercarse, siquiera, al aprobado, con lo que el joven está calificando a su ciudad de ruidosa y contaminada.

            Es evidente que se ha de hacer un llamamiento a las autoridades competentes en materia medioambiental para que la habitabilidad de la ciudad mejore, pues una ciudad ruidosa no puede obtener el rango de habitable dado que carece de la calidad de vida que demanda el ciudadano y, en este caso, el ciudadano joven está reclamando cierto bienestar. Sin embargo, a su vez, también reclama este ciudadano joven –como vimos anteriormente– una serie de infraestructuras que, en un principio, pudieran ser consideradas antagónicas con la calidad medioambiental, como son la solicitud de más lugares de ocio, discotecas o macrodiscotecas, etc. (véase pregunta nº 25). Para poder combinar de forma exitosa ambas cuestiones sería necesario, en caso de crear dichos lugares de ocio, regular o legislar en materia de contaminación (ruidos, humos, basuras, ...), así como en lo referido a horarios de apertura y cierre de establecimientos de ocio. Esto podría conllevar consecuencias negativas para el joven que está reclamando más diversión y menos ruido si dichas iniciativas no son ejecutadas con sumo cuidado.

            Antes de finalizar este apartado sobre los aspectos medioambientales de la ciudad habrá que dejar una cosa bien clara: ecología no sólo implica que la ciudad se tiña de color verde por doquier, sino que es algo más amplio que no se limita a la creación de jardines y parques, ya que cualquier rincón de término municipal –por muy pobre que aparente ser– posee unos elementos ecológicos que lo distinguen y proporcionan una riqueza propia difícil de apreciar por ojos profanos, mas no por ello menos riqueza.

            Abastecimientos (agua, alimentos, etc.)

            De entre todas las situaciones analizadas en este apartado, la que obtiene mejor puntuación es la presente, con un total de 58’8% que opinan que este aspecto es bueno; junto a un 30% que lo califica de regular; y un 10’3% que lo hace de malo. Esto significa que Melilla es una ciudad en la que no falta de nada, en la que se puede vivir perfectamente. Sin embargo existe un 10’3% que opina de modo desfavorable sobre esta cuestión, y este hecho no significa necesariamente que siempre exista una minoría que esté en desacuerdo constantemente con todo aquello que se pregunta, sino que siempre nos vamos a encontrar con una minoría más desfavorecida que no tiene la misma cobertura de elementos esenciales de vida que el resto. A pesar de la alta calificación de esta cuestión, el que un 10% no tenga los elementos esenciales de habitabilidad es preocupante y nos hace volver sobre una cuestión que se planteó anteriormente acerca de la segmentación de los ciudadanos melillenses. El hecho de que un 10% carezca o evalúe negativamente los suministros y/o abastecimientos de la ciudad no deja de ser harto preocupante por todo lo que implica, que no es ni más ni menos que, a pesar de que la ciudad posea un alto potencial de habitabilidad, existe un tramo con las necesidades básicas no cubiertas o con una cobertura deficiente. Aquí la única recomendación que cabría es que se analice el estado de la ciudad en estos temas de forma pormenorizada y se ejecuten políticas activas encaminadas a que ningún melillense carezca o no esté debidamente cubierto respecto de asuntos tan vitales como los referidos a los abastecimientos.

 

            T ñ Comunicación con la Península

            He aquí que nos encontramos con una de las cuestiones más agrias –desde una óptica personal– con las que se enfrenta el melillense y que repercute en su sensación de aislamiento y distanciamiento del resto de España, aunque sólo desde la perspectiva física. Aquí nos encontramos con más de la mitad que opina de las comunicaciones negativamente (53’3%), y a casi una cuarta parte (24’3%) que la califica de regular. Finalmente un 21’5% dice que las mismas son buenas.

            Los factores que implican negatividad en cuanto a las comunicaciones son –según se verá de forma más detallada en Otros problemas que quiera destacar– los referidos a la carestía del transporte con la península a pesar de poseer certificado de residencia, la calidad del transporte (aéreo y marítimo) y la inseguridad que implica, y la duración del viaje por la lejanía de la península. He aquí que nos encontramos con uno de los mayores problemas con que cuenta Melilla y que el joven ciudadano está reclamando una pronta y oportuna solución. La opción de contar con un transporte rápido y económico no sólo va a afectar positivamente a la población melillense en cuanto que residentes, sino que el flujo turístico que puede conllevar va a reportar una serie de ventajas añadidas (comercio, flujos culturales, relaciones humanas,...) a la ciudad y a sus moradores.

 

            Otros problemas que quiera destacar / Observaciones

            A lo largo de toda esta parte se va a reincidir sobre problemas que, fundamentalmente, ya han sido tratados anteriormente, pero con la peculiaridad de aportar una serie de matices que hacen más entendibles el porqué de dichas demandas.

En este apartado vuelve a destacar como el adalid de los problemas el referido al transporte, con la carestía del mismo, la inseguridad que implica y, dentro del transporte, el marítimo con un barco con travesía muy lenta y sin condiciones de comodidad y seguridad para el trayecto.

            El siguiente problema más reiterado es el de la seguridad ciudadana, con matices que indican que se producen peleas callejeras, que la policía no es equitativa en sus actuaciones, y que la escasa iluminación de la ciudad puede ser uno de los condicionantes para que dicha inseguridad se produzca. Esto queda explícito en la valoración que se dio a este asunto (véase en este mismo apartado Seguridad ciudadana) anteriormente, donde casi la mitad de los entrevistados opinaba que la seguridad ciudadana de Melilla es mala.

            Otro de los problemas que destaca el encuestado es el del paso fronterizo, con la lentitud que conlleva pasar la frontera, la suciedad del mismo y las escasas condiciones. Resulta del todo obvio que el melillense se queje de esta situación, pues es de suponer que la posibilidad más rápida de viajar fuera de la ciudad sea mediante el transporte por carretera (puesto que hacia la península resulta caro y lento) hacia Marruecos, y esta posibilidad se ve mermada por los accesos fronterizos y la lentitud del paso. Ello hace que el melillense se sienta, si cabe, todavía más aislado y embutido entre el mar y los montes cercanos, lo que va a provocar una sensación de claustrofobia geográfica.

            Un factor que destaca el joven melillense es que los políticos son considerados como corruptos, que no son el ejemplo a seguir por el resto de la población, el tráfico de influencias y el enchufismo. Evidentemente la clase política no está muy bien considerada por el ciudadano en general, y sobre ella siempre recae este tipo de queja. Sin embargo para una población de las dimensiones de Melilla, el hecho de que se opine de este modo implica que el concepto que se tiene sobre el político local es bastante negativo. He aquí un llamamiento, sin ningún tipo de exclusión, a la totalidad de la clase política para que el desempeño de sus funciones sea inobjetable y dé una imagen ejemplar. Ello va a constituir un buen ejemplo para el ciudadano en general y, cuando se aplique alguna medida política o legislativa, sea asumida por todos y reconocida como una medida de interés público.

            Otro problema que es destacado por los encuestados es el de la vivienda, con las matizaciones de carestía, dificultad de acceso y la escasez de las mismas con unas condiciones que permitan su accesibilidad.

            Además de éstos, el joven melillense, enumera una serie de problemas como son el mal estado de las carreteras que tiene Melilla; la falta de control sobre los inmigrantes; los problemas del tráfico; la mala calidad y las restricciones del agua; los vigilantes ilegales o aparcacoches.

A éstos se le suman otra serie de problemas reseñados por un número menor de encuestados, pero no por ello menos importantes, como son los de tráfico de drogas; y transporte público urbano poco adecuado a las demandas del usuario. Y junto a éstos los que reclaman un mejor trato al ciudadano por parte del funcionario y que la máquina expendedora de Certificados de Residencia funcione correctamente.

Vemos a través de todos los matices reseñados que el joven melillense es bastante crítico con la ciudad, con sus infraestructuras, y que está muy concienciado de los problemas que afectan tanto a sí mismo como al resto de jóvenes y conciudadanos.

En el capítulo de observaciones se reiteran nuevamente los problemas antes apuntados, con algunos matices más que, en algunas ocasiones son fruto de una problemática de índole personal específica, y en otros, como en el caso de la seguridad ciudadana que apuntan a la Policía Local. También preocupa la falta de empleo y de actividades culturales, el vandalismo, y la corruptela y caos político en la ciudad.

Tanto en Otros problemas que quiera destacar como en Observaciones se ha percibido que las referencias a la población musulmana se hace despectivamente y se critica determinadas costumbres de dichos ciudadanos. Sin embargo otras opiniones apuntan a que, a pesar de la convivencia de varias culturas en la misma ciudad, el desconocimiento que se tiene de otras culturas –las minoritarias– es escasa y se pide que exista una mayor interrelación y mayor conocimiento de las culturas. Es innegable la riqueza multicultural de Melilla, pero ha de advertirse que parece muy necesario que se ejecuten políticas encaminadas a un perfecto conocimiento, entendimiento de costumbres y hábitos, y el respeto que ha de haber de todas las culturas, desde la predominante hasta la más minoritaria. Sin ello la ciudad puede estar habitada por distintas culturas, pero carecerá del entendimiento necesario para un correcto equilibrio que posibilite un desarrollo equilibrado en pos de un futuro en el que lejos de una uniformidad cultural, la riqueza de la pluralidad sea el elemento predominante y orgullo de la ciudad.

 

 

 

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Actualizado: 23/01/01

 

 

 

 

 

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