ENCUESTA SOBRE TENDENCIAS JUVENTUD MELILLENSE

 (15 A 30 AÑOS) 

 

© José Manuel López Serrano

Licenciado en Sociología

Aspectos analizados en este apartado:

  1. Conocimiento y pertenencia a Asociaciones Juveniles.
  2. Conocimiento del Consejo de la Juventud de Melilla (CJM).
  3. Conocimiento de actividades realizadas en 1999 por el CJM.
  4. Opiniones sobre el trabajo que realiza el CJM.
  5. ¿Cree que la información sobre temas de juventud llega correctamente a la gente joven?

La Ciudad

 Asociacionismo y representatividad. Información juvenil

«¿Conoce alguna asociación juvenil de Melilla?» «¿Pertenece a alguna de ellas?»

" Aquí el joven encuestado en la proporción de un tercio dice conocer alguna (25’5%), frente a un 74’5% que dice no conocer ninguna de ellas. Esta enorme diferencia entre quienes conocen y quienes no conocen alguna asociación de carácter juvenil sorprende a primera vista, y no sólo por la desproporción, sino porque Melilla es una ciudad encorsetada geográficamente, una sociedad en la que supuestamente todo el mundo se ha visto alguna vez, un lugar en donde la gente posee un carácter abierto y comunicativo, lugar en que aproximadamente todos pueden conocer la pertenencia de alguna persona a determinada asociación, a qué se dedica cada cual, etc.; pero que llegado el momento de conocer las asociaciones cuyo objetivo es el joven sólo son conocidas por la cuarta parte de los mismos. Éste hecho da la impresión de cierto elitismo en cuanto parecen tratarse de clubes muy privados, o que la publicidad de estas asociaciones es nula. Pero en cuanto a la pertenencia a alguna de ellas (pregunta nº 27) sólo es contestada de forma afirmativa por el 6’8% de los encuestados, frente a un 93% que no pertenece a ninguna de ellas. Este hecho redunda aún más en la afirmación anterior de posible elitismo en cuanto parece patrimonio de unos pocos.

Edad * ¿Conoce alguna asociación juvenil de Melilla?

 

Total

 

No

Edad

De 15 a 18 años

% del total

16,8%

6,0%

22,8%

De 19 a 22 años

% del total

22,0%

5,8%

27,8%

De 23 a 26 años

% del total

17,5%

7,5%

25,0%

De 27 a 30 años

% del total

18,3%

6,3%

24,5%

 

Total

74,5%

25,5%

100,0%

 

Edad * ¿Pertenece a alguna de ellas?

 

Total

 

No

Edad

De 15 a 18 años

% del total

19,8%

3,0%

22,8%

De 19 a 22 años

% del total

26,3%

1,5%

27,8%

De 23 a 26 años

% del total

23,6%

1,5%

25,1%

De 27 a 30 años

% del total

23,6%

,8%

24,3%

 

Total

93,2%

6,8%

100,0%

 

 

Otra probable lectura de este escaso asociacionismo estribaría en lo que vimos en páginas anteriores, en las que se afirmaba la autosuficiencia del joven melillense, dado que el mismo rehusaba asociarse para los temas que más les importan al tener depositada su confianza en aquellas personas que les son más cercanas (familia, amigos,...) y no tener necesidades imperiosas de asociarse pese a la posible coincidencia de intereses.

El joven melillense, pues, no tiene como una de sus aspiraciones el hecho de asociarse como –posible– forma de huir del gregarismo que intuye existe en cualquier organización asociativa. Sin embargo esto contrasta con las demandas de locales específicos para los jóvenes, lo que puede conducirnos a la conclusión de que el joven melillense necesita lugares en dónde reunirse, pero que dichos locales no estén vinculados a determinados opciones ideológicas (como se verá en otro apartado de este estudio, la política es algo de escasa importancia para éste tipo de joven), que estos locales sean lugares de encuentro y que no exista una jerarquización como estructura fundamental dentro de ellos.

¿Conoce usted al Consejo de la Juventud de Melilla?

Pero si se trata de ver en qué grado se conoce al Consejo de la Juventud de Melilla (pregunta nº 28), se revela que tan sólo un 10% sabe de su existencia, frente a un rotundo 86’8% que lo desconoce (al que se le puede sumar el 2’8% de los que no saben y el 0’5% que no contesta). Contrasta que quienes se sienten representados por el CJM se eleve a un 15% de los encuestados (pregunta nº 30), puesto que si no se conoce algo difícilmente se puede sentir alguien representado y, en este caso, se siente representado un 5% de los que no conocen al CJM. Probablemente el joven encuestado está dando por hecho que el ser joven y el Consejo de la Juventud de Melilla es un binomio inseparable. Esto significaría que una gran mayoría de jóvenes no conoce al CJM y, desde luego, su funcionamiento, representatividad y cómo puede acceder un joven a este instrumento que representa (o debiera representar) a todo el colectivo de jóvenes de la ciudad. Ante estas perspectivas sólo cabe un llamamiento al colectivo que forma el CJM para que dé cobertura a la totalidad de población a la que representa, y que ésta se sienta representada e integrada en el mismo. No se está diciendo aquí que el ideal sea una masiva asociación, en absoluto, sino que el joven melillense sienta en el CJM un instrumento de representatividad, que dé cobertura a la totalidad de los jóvenes, que provea de información a unos desorientados jóvenes en la materia que le es de propia incumbencia, instalándose en Melilla un ambiente de confianza hacia este Consejo que debe de actuar de acuerdo a los intereses de todos los jóvenes y no en un sentido de parcialidad hacia los que son de su propio entorno.

 

¿Tiene conocimiento de alguna actividad que haya sido organizada durante el año 1999 por el Consejo de la Juventud de Melilla?

Por otra parte, tan solo un 13’3% tiene conocimiento de alguna actividad organizada por el CJM durante el último año, frente a un 86’5% que no tiene conocimiento alguno (pregunta nº 29). Vuelve aquí a producirse una incongruencia respecto a datos anteriores: si sólo un 10% conoce al CJM ¿cómo es posible que un 13’3% sepa de las actividades desarrolladas por este Consejo?. ¿Y si un 15% se siente representado por el CJM, cómo no todos conocen las actividades que éste desarrolla?. Sobre estos interrogantes la posible solución al enigma estriba en el alto grado de desconocimiento y, por tanto, de confusión en que se desenvuelve el joven melillense: no existe una información hacia el joven suficientemente organizada, planeada ni orientada, y ello deriva en la confusión de las respuestas. El joven melillense ya no sabe si determinados eventos son organizados por el CJM, alguna Consejería, o por la iniciativa privada. En definitiva, con estas respuestas, el joven está proclamando la necesidad de una buena información, no ya un bombardeo informativo indiscriminado, sino una información bien canalizada y organizada que le llegue de forma que tan solo tenga que ser asimilada sin mayores complejidades.

 

Opiniones sobre el trabajo que realiza el Consejo de la Juventud de Melilla

Esta pregunta del cuestionario (pregunta nº 31) es de carácter abierto, es decir, que las opiniones no están limitadas por respuestas previas, por lo que el entrevistado expresará sus opiniones con total sinceridad.

Sorprende, en primer lugar, la gran cantidad de respuestas que redundan en el desconocimiento que el joven tiene del CJM; y en segundo lugar ver cómo el joven opina del CJM, no de un modo precisamente positivo (no creemos que sea necesario reproducir aquí opiniones que, en algunos casos, rayan con el mal gusto). He aquí una posible solución a las preguntas que nos realizábamos anteriormente: no sólo es que el joven desconozca al CJM, sino que, además, trata de ignorarlo, bien porque no se sienten identificados con el mismo, bien como un instrumento de venganza: «si el CJM me ignora como joven que soy, yo también le ignoro». Esta afirmación equivaldría a decir que el joven melillense se siente equitativo en cuanto a las relaciones con sus iguales, y que sus relaciones son biunívocas y perfectamente ponderadas.

¿Cree que la información sobre temas de Juventud llega correctamente a la gente joven?

            Un rotundo 72% contesta negativamente a esta pregunta, junto con un 10’3% que no sabe si esta información llega correctamente o no. Junto a este grupo nos encontramos con un 15’8% que opina que dicha información sí llega correctamente.

            Comenzaremos con éstos últimos que opinan favorablemente, es decir, con el 15’8% de los encuestados. Esta cantidad de respuestas positivas casi coincide con el 15% de los que se sienten representados con el Consejo de la Juventud de Melilla y el 17’3% de los que se sitúan en la clase social media–alta, lo que nos lleva a pensar que sólo aquella porción de población de jóvenes a quienes llega correctamente la información sobre temas que les son propios se siente representada por el CJM. Caso similar es el que ocurre entre quienes no se sienten representados por el CJM y a quienes la información no les llega correctamente (72% y 61’5%, respectivamente). Ante estas observaciones se evidencia una especie de tráfico de información respecto de los asuntos que interesan al total de la colectividad de jóvenes. Anteriormente se hacía mención al elitismo de las asociaciones de jóvenes y ello nos aporta una información privilegiada al contrastarla con quienes reciben una información bien canalizada. La pregunta pertinente que debe hacerse dentro de este análisis es ¿existe una segmentación respecto de los jóvenes en Melilla? ¿se siente el joven melillense integrado como tal? ¿percibe el joven melillense discriminación con sus iguales?.

            A la vista de lo respondido por el joven de la Ciudad de Melilla se percibe una segmentación entre quienes poseen y quienes no poseen información. En todos los medios de comunicación se afirma constantemente que estamos insertos en la sociedad de la información, pero si dicha información no es compartida por todos difícilmente se puede llegar a la igualdad de oportunidades. Otra cosa distinta es el uso que se haga de la información y cómo se aplique, pero, desde luego, siempre bajo la óptica de que todos posean las informaciones necesarias, y no sólo unos pocos privilegiados.

            Desde esta perspectiva, difícilmente el joven melillense va a percibir una integración total en el desempeño de su rol de joven, sino que, por el contrario, va a percibir elitismo o clasismo por el hecho de tener unas opciones u oportunidades distintas derivadas del acceso a la información. Bien distinto sería que toda vez que se ha conseguido que la información llegue al joven de forma equilibrada y homogénea, éste no optase por ninguna decisión derivada de las informaciones. Ello debería ir acompañado de una orientación a la hora de la toma de decisiones por parte del joven, pues no debemos de olvidar que, desgraciadamente, la formación educativa no ha sido asimilada de igual manera por todos y que algunos jóvenes podrían tener problemas a la hora de interpretar lo que proporciona la información. Sería algo así como que se tuviese la oportunidad de que dicha información pudiera ser traducida al joven sin que ello le produjese sesgos o interpretaciones erróneas, pues en ese caso el esfuerzo de hacer llegar toda la información –en bruto o seleccionada– no habría valido de nada.

            De un modo superficial no parece que el joven melillense aprecie discriminación entre los jóvenes, aunque con toda probabilidad si no se hiciese un esfuerzo para que la información –que se demanda de una forma casi constante en estos apartados del cuestionario– llegase a todos por igual, cabe la posibilidad de que en un futuro, probablemente no muy lejano, el joven melillense comenzase a percibir discriminación o desigualdad. Se intuye que el joven melillense está solicitando abierta o solapadamente –qué más da; el hecho es que lo está solicitando– una democratización de la información frente a un oligopolio que sí recibe de forma favorecedora la información relativa a los jóvenes.

 

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Actualizado: 23/01/01

 

 

 

 

 

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