ENCUESTA SOBRE TENDENCIAS
JUVENTUD MELILLENSE
(15 A 30 AÑOS)
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Licenciado en Sociología |
La Ciudad
Servicios dirigidos a la juventud de Melilla
«¿Cuál / cuáles de los servicios
dirigidos a la juventud de Melilla conoce usted?» «¿Ha
utilizado alguna vez los servicios dirigidos a la juventud de Melilla?»
¤ De los servicios dirigidos específicamente
a los jóvenes destaca como conocido en primer lugar los Centros de
Cultura (36’5%). Sin embargo este porcentaje es relativamente muy bajo,
sobre todo si es comparado con los Centros de Cultura generales, con una
cifra del 75’5%. Aún así, el uso que de ellos hace el joven melillense está en
el 17%, completamente cercano al 18’3% que hacía de los otros Centros de
Cultura antes reseñados. Ello reincide en el escaso interés que tiene el joven
melillense por determinadas actividades relacionadas con la cultura, lo cual no
deja de ser sorprendente, pues es dentro de este tramo de edades (15 a 30 años)
en los que las personas pueden estar más cercanas a la Cultura, dado que
estamos hablando de tramos en los que se está en edad de cursar estudios de enseñanzas
medias y superiores, a lo cual se dedica el 42’8% de los jóvenes entrevistados.
Las inclinaciones de los jóvenes están más decantadas hacia aspectos lúdicos
que hacia los de índole cultural.
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Tras los Centros de
Cultura, los siguientes servicios que más se conocen son los de Oficinas de
Información Juvenil, con un 28% de los entrevistados, haciendo un uso de
las mismas un total de 18’5%. Sin embargo esto vuelve a ser sorprendente,
puesto quienes menos conocen este servicio son las mujeres y los hombres de
entre 15 y 18 años; y quienes más lo conocen son los hombres de 23 a 26 años y
mujeres de 27 a 30 años. Consecuentemente son los jóvenes más jóvenes
quienes menos conocen las infraestructuras que van dirigidas a ellos mismos, lo
que podría atribuirse en un principio a su reciente incorporación al estatus de
joven. Sin embargo el primer tramo reseñado (15 a 18 años) consta de
tres años, es decir, que durante dicha etapa de juventud y adolescencia es
cuando el usuario a quien debería estar dirigida esa información se encuentra
más desinformado o, quizás, desorientado. Este hecho no ha de atribuirse
alegremente al pasotismo en que se suele ubicar al joven por aquellos
que ya no lo son (o somos) como una respuesta ingenua que sólo satisfaría a los
que observan a los jóvenes actuales como carentes de valores y de todo tipo de
espíritu emprendedor, cooperativo o de iniciativa. Nada más lejos de la
realidad en la que está inserto el joven, pues si éste carece de puntos de
referencia difícilmente podrá orientarse.
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He aquí un factor
determinante a la hora de establecer mecanismos que puedan imbricar a los
jóvenes a conocer muchas más actividades de las que por sí mismos tienen
conocimiento, es decir, que dichas Oficinas de Información Juvenil habrían de ser
potenciadas y sus contenidos o informaciones han de ser llevados allí en donde
el joven suele estar (centros de enseñanza, locales de esparcimiento y
diversión, Biblioteca Municipal,...). Además de esto realizar una campaña
informativa sobre lo que significa y para qué sirve este servicio, así como
todas las posibilidades que ofrece. La base fundamental de esta recomendación
está sujeta a la pregunta nº 32 (¿Cree que la información sobre temas de
Juventud llega correctamente a la gente joven?) en la que sólo lo creen
positivamente el 15’8%. Nótese que hacen uso de estos Centros un 18’5%, es
decir, que –incluso– dentro de los usuarios habituales no todos opinan que la
información llegue en condiciones al joven. Frente a éstos se sitúa un 72% que
opina que dicha información no llega correctamente. A éstos últimos bien
podrían añadirse el 10’3% que "no saben" del asunto. En
definitiva, el joven melillense está opinando de un modo bastante desfavorable
acerca de cómo les llega la información que les interesa o podría llegar a
interesarle, pero que por desconocer nunca podrán enjuiciar ni siquiera
positivamente.

Dentro de los lugares en
los que habría de realizarse esta campaña de información no se ha consignado a
los Locales de Asociaciones, pues sólo es conocido por un 26’8% de los jóvenes,
y su uso en alguna ocasión cae en picado al 7’8% de los encuestados. Ello
significa que el joven melillense no tiene como una de sus prioridades la del
asociacionismo, lo que lleva a definirlo como un joven autosuficiente con suma
importancia de la familia y de los amigos. Por ello, el joven melillense, no se
asocia, sino que tiene como puntos fundamentales de referencia a aquellos que
les son más cercanos, con los que puede contar de inmediato y con los que el
grado de confianza es alto. A la vista de esto podríamos ser osados y decir que
el joven melillense desconfía de las asociaciones, hipótesis que se verá
reforzada cuando contesten a la pregunta de si se sienten representados por
el Consejo de la Juventud de Melilla o a la pertenencia a alguna asociación
de la ciudad.
Respecto a las Ayudas
Materiales son conocidas por un 14’5%, habiendo sido utilizadas en
alguna ocasión por un 4’5%, cifra casi coincidente con la suma de aquellos que
se sitúan en las clases sociales Media Baja (3’5%) y Baja (1’8%).
Consecuentemente podría inducirse que estas ayudas están destinadas a aquellas
personas más desfavorecidas económicamente. No obstante, y dado que el
conocimiento de las mismas es muy bajo, con una campaña informativa como la
apuntada anteriormente estas ayudas podrían llegar a dar cobertura a un mayor
número de jóvenes lo que afectaría a la posibilidad de que muchos de ellos
pudiesen continuar con sus estudios o cualquier otra actividad, incluso
replantearse unas posibilidades de futuro que podrían haber desechado de
antemano, causando un menor gasto a una economía familiar con pocos recursos.
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Caso idéntico sería el
del conocimiento de las Subvenciones, que sólo ha sido utilizado por
el 4’5%. La única variante en este aspecto sería la referida al conocimiento de
éstas, que se sitúa en un 22’3% de la población entrevistada. En ambos casos el
conocimiento de ayudas materiales y de subvenciones son,
ligeramente, más conocidas por hombres que por mujeres. Aquí deberíamos
reflexionar y preguntarnos si la mujer joven de Melilla tiene menos acceso a
esta información y el porqué de tal circunstancia.
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Para finalizar este apartado,
se analizará el conocimiento y uso que se tiene de los servicios de
Formación Juvenil, conocidos por el 14’5% y utilizado por el 5’8%. Es
obvio el escaso uso que el joven hace de este tipo de servicio, destinado a
reforzar los conocimientos de tipo general y específico de aquellos que
abandonaron sus estudios prematuramente, debido a que casi la mitad de la
población joven (42’8%) cursa estudios. A ello ha de añadirse que tan sólo un
8% de los jóvenes posee Estudios Primarios y no existe ninguno que no sepa leer
ni escribir. Por tanto ese 5’8% de los usuarios de dichos servicios estaría
integrado por parte de ese 8% de quienes poseen estudios primarios y su
utilización va encaminada –como se ha apuntado anteriormente– a reforzar
aquellos conocimientos en los que el joven estima que tiene carencias.
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Como datos poco
significativos se incluyen los que además conocen otros servicios dirigidos al
joven (1%), no saben (1’5%) o no contestan (1’5%).
¿Qué servicios
o instalaciones añadiría?
J La pregunta nº 25 (¿Qué servicios
o instalaciones añadiría?) es una pregunta de carácter abierto, es
decir, en la que cada entrevistado puede anotar lo desea sin constreñirse a las
opciones que contiene una pregunta de carácter cerrado. En ésta los jóvenes
añadirían una serie de servicios o instalaciones que, paradójicamente, ya posee
la ciudad, aunque mejoradas, mejor dotadas, o ampliadas las ya existentes. A su
vez, esto conlleva una doble vertiente: demandas tanto a las instituciones como
a la iniciativa privada. Pasamos ahora a desgranar estas demandas.
Como ya se había hecho
notar en la pregunta nº 23 (¿Cuál/cuáles de los servicios dirigidos a la
juventud de Melilla conoce Ud.?) y en la nº 24, referida al uso que se hace
de los mismos, la principal carencia de la que se hace eco el joven melillense
es la referida a la información tanto general hacia el joven,
como la especializada en asuntos tales que orientación e inserción laboral;
cómo realizar actividades de autoempleo y las posibles subvenciones a las que
pueden acceder; información sobre drogodependencia, alcoholismo y sexualidad;
información acerca de los estudios que pueden desarrollar y en dónde se
imparten; así como todo tipo de información que pueda ser interesante al joven.
La segunda demanda por
su importancia se centra en las instalaciones deportivas, bien para la
creación de otras nuevas; ampliación de las ya existentes, así como la
ampliación de horarios más amplios que puedan cubrir las necesidades de todos
los usuarios, potenciales o no –incluso nocturnos–; gimnasios, etc.
La siguiente demanda que
se realiza se produce hacia la iniciativa privada, solicitando lugares de
ocio específicos para el joven; discotecas, más cantidad de ellas o más
grandes; y centros comerciales.
Otras demandas
significativas de ser reseñadas son las de locales específicos para jóvenes;
biblioteca mejor dotada, y con horario nocturno incluso en época estival o
vacacional; instalaciones culturales verdaderamente culturales; cines o
multicines; centros de estudios (academias) y realización de cursos específicos
(incluso una Universidad, lo que puede ser significativo, al denotar el gran
número de universitarios que hay en la ciudad, que han de acudir a otras
ciudades para realizar sus estudios superiores); zonas verdes o ajardinadas; y
nuevas tecnologías. Un aspecto que se analizará posteriormente con mayor
profundidad, y que también es demandado es el relativo a las comunicaciones con
la península y la carestía y lentitud de las mismas.
Como hecho anecdótico,
mas no por ello carente de suma importancia, son las demandas sobre seguridad
ciudadana y el malestar que causa en un porcentaje muy bajo (pero
significativo) la no aplicación de los descuentos que corresponden a los
usuarios del carnet joven.
Tras este repaso por las
demandas más significativas e importantes que realizan los jóvenes de esta
ciudad, es la información lo que más urgentemente se reclama (no se va a
reincidir de nuevo en lo ya apuntado anteriormente, aunque sí reiterarlo); y
una dotación suficiente, necesaria y amplia de las instalaciones deportivas.
Posiblemente este aspecto sea la explicación fundamental del moderado uso del
Pabellón Deportivo y de la Piscina.
En una localidad marcadamente cerrada o limitada geográficamente el joven necesita de una serie de infraestructuras que faciliten su desarrollo y vivencia. No es así el caso de la mayoría de municipios de la península, puesto que lo que el joven no halle en su lugar de residencia lo puede encontrar en otras localidades cercanas, que pueden estar a una distancia relativamente lejana, pero que resulta del todo accesible a través de vías de comunicación terrestres. Sin embargo la peculiaridad del municipio melillense estriba en los impedimentos que sus ciudadanos tienen a la hora de cubrir estas demandas de ocio o esparcimiento, y que de no encontrarlas en su ciudad no lo van a hacer en otro sitio. En otro apartado de este trabajo se analiza en qué lugares le gustaría más vivir al joven (véase pregunta nº 13) y la disponibilidad que éste tendría para trabajar en otro lugar distinto de Melilla (preguntas nº 15 y 16). Uno de los motivos fundamentales que incitan al joven a vivir y/o trabajar en lugares distintos a Melilla estriba en la carencia de elementos que hagan de la ciudad un lugar atractivo para vivir o desarrollarse como individuos y podría darse la circunstancia de que el joven, en un momento determinado de su vida, se marche de Melilla puesto que las carencias que le van a producir ciertos elementos de bienestar van a ser mayores que los aspectos positivos que posee la ciudad. Posiblemente las demandas que se realizan hoy sean muy distintas a las que se puedan realizar en un futuro, pero si no se protege el presente, muy difícilmente se va a conseguir el futuro. Una recomendación a los gobernantes actuales y futuros de la ciudad, así como a la iniciativa privada y al ciudadano de Melilla en general, es que pongan todos los medios a su alcance para que la ciudad se perciba como autosuficiente. Con ello se alcanzarían dos objetivos fundamentales: 1) el ciudadano de Melilla tendría en su propia ciudad todo aquello que necesita, sin necesidades accesorias que cubrir en otros lugares; y 2) el atractivo sin par de la ciudad haría que la misma se convirtiese en un objetivo turístico, lo que redundaría en que el ciudadano se sintiese todavía más arraigado a su tierra y que, lejos de tener que desplazarse fuera para conseguir lo que aquí no tiene, las aportaciones monetarias provenientes del turismo conllevarían un desarrollo de la ciudad hasta ahora desconocido.